Cinco platillos (y un postre) que no puedes dejar de probar durante tu visita a Yucatán

Para empezar… Los Huevos Motuleños

Los huevos motuleños tuvieron un origen un tanto accidentado… Un día Felipe Carrillo Puerto, entonces gobernador de Yucatán (entre 1922 y 1924) visitó el restaurante “La Sin Rival” en el poblado de Motul con buen número de invitados. El propietario del local, Jorge Siqueff Febles, no tenía suficientes platos para servir a todos los invitados, así que en cada uno colocó los distintos alimentos que había pensado ofrecerles: Una tostada con frijol, un huevo estrellado, jamón picado y chícharos que cubrió con salsa de tomate. Para sorpresa del dueño y el cocinero Eugenio Lugo, el platillo gustó y, además de pasar a formar parte del menú del restaurante, con el tiempo fue copiado por otros establecimientos. De esta manera, se convirtió en uno de los desayunos más tradicionales de Yucatán.

La Cochinita

En la cocina tradicional de esta tierra cada plato tiene una historia que contar; y ¿cómo no mencionar en esta lista al que tal vez sea el platillo más conocido de la gastronomía yucateca?

Entre las familias de las comunidades mayas únicamente se sirve en ocasiones especiales. La preparación de la cochinita es todo un ritual. La elaboración de este platillo, tradicional en bodas, bautizos y fiestas populares, comienza la noche anterior.

Se embadurna la carne con recado rojo sazonado con naranja agria; luego se envuelve con hoja de plátano. No se necesita más que enterrarlo en el pib (horno de tierra con piedras calientes en el fondo) y esperar a que la carne se cueza en su jugo. Lo ideal es dejar que se cocine durante la noche y desenterrarla en las primeras horas de la mañana. Cuando nos visites, podrás encontrarla prácticamente en cualquier lado aunque hay lugares como La Chaya Maya y el restaurante La Tradición, donde hacen de este platillo todo un arte.

Los Panuchos

Cuenta la leyenda que cerca de la Ermita de Santa Isabel, en Mérida, hacia mediados del siglo XIX vivía un señor conocido como “Don Hucho”, el cual tenía un puesto de comida para los viajeros que iban o venían de Campeche, por un camino conocido como “Camino Real”. Un día, Don Hucho comenzó a preparar un bocadillo consistente en pan con frijoles colados y huevo cocido. Los pasantes de aquella época lo llamaron “El pan de don Hucho”. Con el paso de los tiempos, el pan se reemplazó por tortilla y el platillo se popularizó hasta ser llamado “Panucho”.

El “Queso Relleno”

El “queso relleno” es para muchos la máxima expresión del arte gastronómico de Yucatán… Sus orígenes son inciertos y la leyenda rodea este exquisito platillo… Cómo llegaron a Yucatán los primeros quesos de bola también es un misterio y las versiones son muchas, un romántico relato que señala el encallamiento de un barco en las costas peninsulares y en cuya carga se hallaban quesos que llegaron de alguna forma a Mérida es una de las más aceptadas.

Otra versión relata que durante la guerra de castas, los soldados acuartelados en Bacalar, solían comer de esos quesos holandeses que les llegaba desde Belice… en cierta ocasión, encontraron una bola semi devorada por los ratones en la parte de arriba, y decidieron, en vez de contarla en rajas, seguirla horadando con una cuchara hasta que quedo la calavera… iban a botarla cuando la cocinera tuvo la ocurrencia de rellenarla con pescado y tomate y ahí nació el queso relleno …en realidad no hay modo de saber si es real esta historia, pero sería genial que así fuera .

Por su sabor, es considerado un auténtico manjar que, si bien no es tan popular como la “Cochinita Pibil”, sí es un platillo único y representativo de la historia, fusión y evolución de la legendaria gastronomía yucateca.

Sopa de Lima

El sabor de esta sopa Yucateca es ligero, refrescante y con un toque cítrico proveniente de la lima. Pero hay más ya que la sopa se acompaña con pollo, jitomate, pimiento morrón, cilantro, totopos y más ingredientes que le dan un sabor sensacional. Definitivamente es una sopa que abre el apetito, nutre el espíritu e ilusiona al comensal con lo que pueda venir después. (Que en el caso de la comida yucateca, es mucho). Es difícil describir el sabor de la lima ya que su sabor es único.

Y ahora, un postre… Las Marquesitas

 

Una de las más recientes aportaciones del ingenio gastronómico yucateco son las Marquesitas; estas tienen una historia muy particular… La historia de las marquesitas que se remonta al año 1910 en la ciudad de Mérida.

Don Leopoldo Mena quien era originario de la hermosa ciudad de Izamal, de oficio heladero, emigró a Mérida llegó a ser conocido como el primer vendedor de helados de campana. Veinte años más tarde, en 1930, su hijo Vicente Mena Muños, mejor conocido como “Polito, tomó las riendas del negocio. Debido a que en invierno se vendía poco el helado, empezó a vender el barquillo relleno de distintos productos y luego de varias pruebas se le ocurrió la idea genial de usar como ingrediente el queso de bola…

El nombre de marquesitas se le ocurrió ya que entre sus clientes asiduos se encontraban las dos hijas de un marqués. En la actualidad las marquesitas pueden degustarse en los parques de Santiago, Alemán y Las Américas. Cuando nos visites, no te las debes perder.

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